Ya lo dijimos, pero no nos vamos a cansar de repetirlo: Buenos Aires es una ciudad histórica. Pero esta historia va más allá de los acontecimientos y de la arquitectura, sino que también recorre a los personajes que en algún momento pasearon por sus calles e influenciaron y condujeron su historia. En el día de hoy, celebramos el nacimiento de Cecilia Grierson, quien seguramente para muchos de ustedes será una desconocida. Sin embargo, fue la primera mujer en obtener el título de médica en Argentina. Y, da la casualidad, era porteña.

Grierson nació en Buenos Aires en 1859, y 30 años más tarde, se recibió de la Universidad de Buenos Aires, marcando un hito en la historia de la ciencia en el país. Aún antes que las mujeres pudieran votar, o ejercer completamente los derechos civiles de los que hoy podemos disfrutar, Grierson allanaba el camino desde la medicina. Participó de muchos eventos históricos para la ciencia local pero primero, enterémonos de sus antecedentes académicos.

De acuerdo con la Biblioteca de la Academia de Medicina de Buenos Aires, Grierson completó su carrera en el lapso normal de tiempo, seis años. Mientras fue estudiante de la Universidad de Buenos Aires, fue ayudante del Laboratorio de Histología, y finalmente realizó sus prácticas en la Asistencia Pública hospitalaria. Tres años antes de recibirse, fundó la Escuela de Enfermeras del Círculo Médico Argentino. Su residencia la realizó en el ahora Hospital Ramos Mejía (en ese entonces llamado Hospital San Roque), y finalmente se especializó en ginecología y obstetricia.

En 1891, participó de la fundación de la Asociación Médica Argentina, y un año más tarde, fue una de las colaboradoras en la primera cesárea que se hizo en el país. Como siempre, tiene que haber una mancha negra en cualquier historia, pero en este caso no fue responsabilidad de Grierson. En 1892, la doctora se presentó para cubrir el rol de profesor sustituto en la cátedra de Obstetricia para Parteras de la Universidad, pero finalmente, el cargo quedó desierto. ¿Por qué? En esa época, las mujeres no eran capaces de aspirar a un cargo universitario, aunque su experiencia y currículum lo justificaran con excelencia.

Afortunadamente, hubo revancha. Ese mismo año, Grierson fundó la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios, y aunque fue rechazada en una oportunidad, finalmente terminó dictando cursos de Gimnasia Médica y Kinesioterapia en la Facultad de Medicina. Fue una precursora en su género al publicar libros de kinesiología que en ese momento hasta resultaron escandalosos. Grierson también viajó por Europa para perfeccionarse, y en 1899, participó en Londres del Congreso Internacional de Mujeres, como vicepresidente.

La actividad de Grierson no se detuvo hasta su muerte, en 1934. Trece años más tarde, las mujeres podrían comenzar a votar, un derecho largamente debido. Una lástima, realmente, que Grierson no pudiera ver algo por lo que también luchó, a su manera, desde las ciencias, tratando de imponerse en un mundo de hombres, donde las mujeres tenían poco o casi ningún lugar. La vida de Grierson es también una historia inspiradora, de la que todos podemos aprender.

Foto: Artículos Para La Reflexión