Boedo es un barrio que está muy vinculado con el tango: basta con acercarse hasta la avenida San Juan y Boedo para encontrar que cada esquina tiene un homenaje a un gran exponente de ese ritmo tan porteño, como la tradicional esquina Homero Manzi. Pero esa no es la única riqueza cultural de la zona, sino que también existen muchos tesoros escondidos, que pueden descubrirse en una visita guiada.

Cuando Boedo tenía un circo es el nombre de este recorrido gratuito que, desde su título, propone remontarnos a principios del siglo pasado, para recordar la época de los circos Anselmi (avenida Boedo entre Independencia y Estados Unidos), el que supo pertenecer a los hermanos Gómez (avenida Boedo y Cochabamba) o el Internacional (José Mármol entre Estados Unidos y Carlos Calvo).

Por ese entonces, uno de los tangueros más destacados era Cátulo Castillo, cuyo padre dio un gran impulso al teatro de la zona con sus obras de vanguardia. A medida que las creaciones comenzaron a estrenarse, mejoró su nivel de vida y logró mudarse con su familia a una casa propia en Boedo 1060, que será una de las paradas del itinerario, para aprender más sobre la vida de ambos.

También, como ocurrió en muchos barrios de Buenos Aires, el cine fue una de las actividades que más convocaban a los vecinos. Uno de los más importantes fue el Cine Teatro Nilo, inaugurado durante marzo de 1929 en Boedo 1063, el cual se convirtió en el más moderno y lujoso. Anteriormente, funcionaron ahí mismo el Circo Politeama Doria y el Teatro de Verano de José González Castillo.

El paseo termina en el Museo Monte de Piedad, que es un recorrido por la historia centenaria del Banco Ciudad, donde hay registros gráficos, documentales, fotográficos y auditivos, para conocer la historia de la institución y vincularla a lo que pasó en nuestra Capital durante más de un siglo. Si quieren participar de esta visita, tienen que acercarse a la avenida Boedo 1063 mañana a las 15, con entrada gratuita.

Foto: Oscar Doyle