Prácticamente desde que comenzamos con Eterna Buenos Aires, hablamos del uso de las bicicletas, porque son una forma económica, saludable y ecológica de movernos por la Capital, evitando viajar aplastados en el transporte público o salvándonos (un poco) del tránsito colapsado. Es por eso, que en el Gobierno porteño tuvieron en cuenta estos detalles y lanzaron el sistema de bicing, que hoy cumple un año.

Este alquiler público de bicicletas, sobre el cual noté mucha curiosidad entre los porteños cada vez que hice un viaje, consiste en retirar una de las 650 bicis para usarla por una hora, aunque ese plazo se puede renovar en cualquier momento. Para eso, hay que acercar una documentación bastante fácil de conseguir a cualquiera de las 21 estaciones, que funcionan principalmente en la zona céntrica.

El proyecto viene de hace cuatro años, pero finalmente se hizo realidad el 1ero. de diciembre pasado. Desde ese momento, se registraron 37.300 personas y se calcula que cerca de fin de año, se alcanzarán los 400 mil viajes. Algo que seguro será mucho mayor en los próximos años, porque planean llegar a las 100 estaciones y 5000 bicicletas en 2013, extendiéndose lentamente a los barrios alejados del Centro.

Aunque en un principio no se veía demasiado movimiento, ahora casi todos los días encuentro personas usando las famosas bicicletas amarillas, desde jóvenes hasta ancianos. A tal punto que, especialmente al mediodía, hay varios puntos de alquiler que se quedan sin bicis para prestar, algo que también llevó a modificar el tiempo de uso para aumentar la rotación.

La mecánica, como ya les comenté en otros posts, es realmente sencilla y tiene la ventaja de ser un sistema completamente gratuito, aunque se está evaluando cobrar en el futuro, especialmente para los que hagan un uso prolongado. Además, se complementa bastante bien con las ciclovías, que se están construyendo con mayor intensidad en el área central.

Como puntos negativos, y en base a mi experiencia de poco más de dos meses, noté que el equipamiento se deteriora con gran rapidez, un problema cuando la flota todavía no es demasiado grande. Incluso, viendo que una de las recomendaciones es aprovechar las bicisendas, todavía hay muchos conductores que deben aprender la prohibición de estacionar sobre ellas.

Lo importante es que, lentamente, las bicicletas se van ganando un lugar en las calles, como ocurre en otras ciudades del mundo y también en muchas localidades de nuestro propio país. Por eso, aunque no resuelve todos los dolores de cabeza con el transporte, es importante que se vaya logrando un cambio cultural, al que debemos sumarnos los ciclistas. ¿Qué balance hacen ustedes de esta medida?