Con las últimas novedades de las recientes semanas, parece ser que Buenos Aires no tiene respiro: escándalos legislativos, protestas, y bueno, hasta la quema del árbol de Navidad en Plaza de Mayo por un casi fortuito pero peligroso incidente con manifestantes. Para sumarse a la línea de las novedades un tanto malas, nos enteramos que Buenos Aires sigue teniendo un considerable nivel de ruido, y que muchos de sus barrios superan el nivel de decibeles permitido.

De acuerdo con estudios recientes, los ruidos que podemos escuchar en la esquina de Cabildo y Juramento son más potentes que los de las turbinas de los aviones en un aeropuerto. Parece mentira, pero no lo es: así lo confirma un análisis realizado  por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Palermo, destinado a determinar los niveles de contaminación sonora de la ciudad.

Un aspecto interesante de este estudio es que nos muestra la desinformación o, al menos, los errores de percepción de los vecinos, quizás acostumbrados a los ruidos de la zona, que no se dan cuenta de la contaminación. De acuerdo con la ley de la ciudad de Control de la Contaminación Acústica, las zonas residenciales pueden tener un ruido de hasta 65 decibeles, y en las zonas comerciales, de 70 decibeles. Durante la noche, tienen que estar entre los 50 y 60. Por supuesto, y según nos venimos a enterar, estos números no se cumplen.

La elección de los 70 decibeles no es arbitraria: es el máximo tolerable de acuerdo con los dictámenes de la Organización Mundial de la Salud. ¿Se mantendrá esto en, digamos, una de las esquinas más ruidosas de Buenos Aires, Jurabildo? Nos dicen que no: en esta esquina en particular, en nivel de decibeles supera el número 130, mientras que en Aeroparque, encontramos 105 decibeles.

Foto: Panoramio