Hace algunos días les contábamos la triste novedad: la casa de Alfonsina Storni, en el barrio de Flores, sería demolida después de muchas idas y venidas y de la protesta de los vecinos. Finalmente, la demolición se llevó a cabo, pero nos enteramos gracias al Diario Clarín que se trató de un hecho ilegal, al estar protegida por dos proyectos de ley.

Ubicada en Terrada 578, en el barrio de Flores, la casa de Storni fue la última que la gran poeta argentina habitó antes de suicidarse en la ciudad costera de Mar del Plata. Era allí, además, donde recibió las asiduas visitas de su amigo Benito Quinquela Martín, y también el lugar que los vecinos protegieron con todas sus energías, a pesar de su final.

Si bien la casa no tenía valor arquitectónico y estaba descuidada, también formaba parte del patrimonio histórico y cultural de la ciudad. Sin embargo, esto no fue tenido en consideración por los actuales propietarios, que la borraron del mapa para poder comenzar la construcción de una torre de viviendas. Esta acción, según nos enteramos, es totalmente ilegal, dado que estaba protegida por el status en suspenso de dos proyectos de ley.

Estos dos proyectos fueron aprobados en primera lectura en la Legislatura, y por lo tanto la casa no podía ser tocada (ni intervenida ni demolida) hasta que los legisladores votaran en una segunda lectura. Se hizo caso omiso, y la casa desapareció. Las dos iniciativas buscaban darle protección a la residencia de Alfonsina Storni: el primero de los proyectos buscaba una protección cautelar para preservar la fachada, mientras que el segundo quería declararla Patrimonio Cultural de Buenos Aires.

En 1997, los vecinos ya habían frenado una demolición. Pero los constructores no abandonaron su intento y en la última semana, lo han logrado. Según podemos ver en la fotografía, lo único que ha quedado (relativamente) intacto es la fachada, que ya estaba tapiada desde el año pasado.

La situación es preocupante. Vemos cómo se está procediendo con la demolición del patrimonio arquitectónico de la ciudad, aún cuando los edificios están protegidos por reglamentaciones estatales. Al hacer caso omiso de los dos proyectos de ley que estaban pendientes, se ha incurrido en un importante hecho ilegal. Pero ahora, ya no hay vuelta atrás: por más que se castigue a los responsables, jamás recuperaremos la casa de Alfonsina.

Foto: Diario Clarín