La jornada en el día de ayer de la Legislatura porteña estuvo agitada. Es que se discutió uno de los temas más candentes del momento: la presencia de los "manteros", vendedores callejeros que la Cámara Argentina de Comercio denunció como simples vendedores de mercadería de poca calidad, pero que ellos mismos se acusaban como artesanos. Antes de tratar este proyecto, en la Legislatura también se aprobó una ley para regular la actividad de los "trapitos", cuidacoches de la ciudad.

El cambio provino en la regulación de la venta callejera en Buenos Aires establecida por el Código Contravencional de la ciudad. La Legislatura aprobó en la madrugada de ayer una modificación, que elimina la autorización de aquellos que realizan una "venta por subsistencia" en la vía pública. Esta venta era la que, de acuerdo con los legisladores del PRO (partido político mayoritario en la Legislatura), amparaba tanto a artesanos como a revendedores de mercadería de baja calidad, importada a bajo precio, y muchas veces ilegal.

Aunque esta modificación resultará perjudicial para los artesanos que sí venden sus productos (muchos de ellos maravillosos) en las calles del centro porteño, desde la Legislatura también anunciaron la legalización de 30 ferias de artesanías actualmente en funcionamiento en diferentes partes de la ciudad. Esta fue una de los aspectos más pedidos por los opositores a la nueva normativa.

¿Cuál es exactamente el cambio realizado? En el artículo 83 del Código Contravencional, se reemplazó la "venta por mera subsistencia" por la "venta ambulante", el único tipo que estará permitido. Esta venta ambulante está definida como "la que se desplaza permanentemente de un lugar a otro, en la vía o en transportes públicos, de baratijas o artesanías, la cual deberá realizarse portando la mercadería y no podrá ocupar en ningún caso el espacio público de manera permanente o momentánea”.

Podemos ver cómo se ha metido en una misma bolsa a los revendedores y a los artesanos, quienes se agolparon en la puerta de la Legislatura para reclamar sus derechos. Quizás se ha solucionado el problema de los manteros, pero también se ha trasladado a las artesanías del centro a un lugar ilegal.

Desde el año pasado les venimos contando acerca de la polémica con los manteros. En junio pasado, se les permitió trabajar a partir de las 18 horas después de intentos variados de desalojarlos, pero eso no contentó a los comerciantes de la zona, que acusaron que se les estaba "robando" trabajo.

La verdad es que se trata de una solución demasiado amplia para el problema. Es como demoler una casa que tiene algunos problemas de infraestructura, sin intentar remodelarla. Arreglar la situación de los manteros no pasaba por prohibirlos directamente, sino más bien por regularlos. También habrá que ver cómo se disponen estas ferias, y si tendrán el mismo alcance que tenían los artesanos en sus actuales ubicaciones. Quedamos a la espera de más novedades, pero también queremos conocer su opinión.