En la actualidad, cada vez que se busca un edificio para albergar oficinas públicas, la idea es que la construcción tenga un espacio adecuado para los trabajadores y los ciudadanos, sin importar demasiado la estética. Sin embargo, esto no era así en la Buenos Aires de antaño, donde se le daba mucha más importancia al patrimonio arquitectónico, como es el caso de Las Mellizas del barrio de San Telmo.

Ese es el nombre cariñoso que recibieron los dos palacios que donde hoy funciona el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, sobre la cuadra de Paseo Colón al 900. Curiosamente, pese a que sus construcciones comparten el mismo estilo arquitectónico, fueron inaugurados en diferentes épocas y destinados a fines completamente distintos.

El que ven más lejos de la foto, a pocos metros de la calle Carlos Calvo, fue pensado como Asilo Nacional Nocturno de la Ciudad. Sin embargo, nunca albergó a las 540 personas que también iban a contar con servicios de peluquería, atención médica, lavandería y estacionamiento, sino que ya cuando se lo inauguró en 1919, empezó a funcionar directamente como la sede de Agricultura.

El más cercano, en cambio, está ubicado a pocos pasos de la calle Estados Unidos. Su inauguración fue en 1929 como casa central de YPF, aunque una década después se mudó a Diagonal Norte casi Esmeralda. De esta forma, además de compartir un aspecto exterior similar, Las Mellizas también comenzaron a ser utilizadas para el mismo objetivo.

Algunos de sus interiores todavía tienen lámparas de bronce de principios del siglo XX o puertas y peldaños de árbol, mientras que se descubrió que la pintura original era de colores vibrantes. Incluso, ahí se nota gran parte de las diferencias: por ejemplo, mientras que uno tiene ventanas y puertas de madera, el otro cuenta con ventanales de metal que dan al patio.

Lógicamente, nadie está exento al paso del tiempo y, en el caso particular de los edificios públicos, suelen hacerse cambios poco acordes con la historia de cada lugar. Por suerte, el propio Ministerio preparó un proyecto de restauración, que hoy ya empieza a hacerse realidad en su fachada. Una buena noticia para una época donde el patrimonio arquitectónico no pasa por su mejor momento.

Foto: S_wisner