Casi sin miedo a equivocarnos, podemos decir que nuestra Ciudad está convirtiéndose en la capital latinoamericana del running: en las épocas donde el tiempo ya es más agradable, hay carreras prácticamente todos los fines de semana. Y, para colmo, varias de ellas tienen interesantes historias detrás, como la Corrida de San Silvestre, que cerrará el año a puro deporte.

A diferencia de las decenas de competencias que se hacen todos los años, esta se trata de una tradición que surgió en Brasil durante 1924, inspirándose en unas carreras nocturnas francesas donde los competidores llevaban antorchas a lo largo de todo el recorrido. Su nombre lo debe al Día de San Silvestre, que se celebra cada 31 de diciembre en Buenos Aires y ciudades como México DF, Barcelona o Madrid.

En el caso de la Capital Federal, se trata de la segunda edición de la competencia, que partirá este sábado a las 16 desde la Nueve de Julio y Sarmiento. Una vez más, el desafío será completar los ocho kilómetros, con un trayecto que incluirá puntos emblemáticos porteños como son el Obelisco, la Casa Rosada, el Cabildo, el Teatro Colón o el Congreso Nacional.

En esta ocasión, aunque el circuito es parecido al anterior, habrá una novedad: se utilizará por primera vez la blue line que, como su nombre lo indica, es una línea azul que servirá de guía a todos los corredores desde el punto de partida hasta la llegada. De esta manera, se evitan confusiones, al mismo tiempo que se garantiza que todos recorran exactamente los ocho kilómetros.

La inscripción puede hacerse por Internet, y tiene un costo de 100 pesos para los ciudadanos argentinos o 30 dólares para extranjeros. Tengan en cuenta que hay un cupo limitado de 4 mil personas y que los kits necesarios se entregarán durante el jueves y viernes de 10 a 20 en la carpa que se instalará en el Rosedal, avenida Figueroa Alcorta y Sarmiento.

Foto: El Depornauta