Una de las quejas más grandes de los porteños, a lo largo de los años, han sido las veredas rotas de la Ciudad. Todos, en algún momento de nuestras vidas, nos hemos topado con alguna vereda rota que fue responsable de un tropezón. Y ni hablar de las baldosas flojas en los días de lluvia (esas merecerían un post aparte sólo por la maldad de su existencia). Pero además, hay todo un debate alrededor del arreglo de las veredas: los particulares piensan que el Gobierno de la Ciudad debería hacerse cargo de los arreglos. Pero el Gobierno tiene otros planes en mente.

De acuerdo con un artículo publicado hoy en el Diario Clarín, el Gobierno de Buenos Aires intimará a las empresas, comercios y grandes consorcios a hacerse cargo de las veredas rotas y repararlas. Para hacerlo, se está evaluando la posibilidad de ofrecer facilidades de pago para que también los frentistas arreglen las aceras. Es que la ley indica que el Gobierno de la Ciudad nada más tiene que hacerse cargo de las veredas que se rompan por los cierres mal hechos de empresas de servicios públicos, o de roturas realizadas por raíces de árboles. Si las veredas, por otra parte, se rompen por desgaste, tienen que ser arregladas por los frentistas.

Pero hay un gran problema de fondo en todo esto, y residen en las capacidades que tienen los frentistas de pagar estos arreglos. Para tal fin, el Gobierno de la Ciudad podría llegar a habilitar líneas de crédito con tasas bajas en el Banco Ciudad. También se está hablando de un programa similar al que se utiliza en la ciudad de Rosario, en el que el vecino compra los materiales y el Gobierno provee la mano de obra. Finalmente, la última opción, que es la que se está utilizando, establece que el Gobierno tiene que hacer el arreglo, para luego cobrárselo al vecino con la boleta de ABL, que ya está cuantiosa sin arreglos de más.

Foto: Baires nos Mata