La ley antitabaco porteña ya tiene seis años de edad, pero una de sus excepciones más controversiales será eliminada: a partir de ahora, no serán permitidos los reductos dentro de bares y restaurantes que dejan fumar a las personas. Diferentes estudios han dictaminado que es nocivo para todas las personas, y ahora la ley se adaptará para prohibir estos espacios.

Los cambios se vienen viendo desde junio de 2011, cuando muchos de los locales que contaban con un salón de fumadores los fueron cerrando. Hoy en día, es raro verlo, pero con esta eliminación hecha a la ley, serán una cosa del pasado. Algo que ayudó a su eliminación fue la promulgación de una ley nacional que va en sintonía con la porteña, y que está destinada a insistir en el abandono del consumo de tabaco.

Los "espacios o áreas para fumadores" estaban contemplados por el artículo 21 de la ley 1799 de control de tabaco, que se aprobó en 2005 en la Legislatura porteña. Así, se podían habilitar zonas específicas para fumar en bares y restaurantes que tuvieran medidas mayores a los 100 metros cuadrados. También podían estar disponibles en fiestas, boliches (siempre que no admitieran la entrada a menores de 18 años) y shoppings. Estas áreas tenían que estar señalizadas, apartadas, y equipadas con sistemas de purificación de aire.

Cualquier porteño que haya ido a un boliche en los últimos meses se habrá dado cuenta que, en estos establecimientos, la restricción es prácticamente ornamental. Las personas fuman, y no hay nadie que las detenga; así que habrá que ver cómo se logra imponer la ley en locales de este estilo. Sin embargo, en bares y locales gastronómicos, que ya se sumaron hace meses a la movida, no debería ser difícil.

¿Cuál fue el argumento científico que se esgrimió para eliminar el artículo 21?  La única manera de proteger la salud de los efectos malignos del tabaco es si los espacios están 100 por ciento libres de humo. Aunque muchos insisten en el "mito" del fumador pasivo, para las personas puede ser una causa de enfermedad y hasta de muerte. El artículo 21, en términos legales, también pecaba de ambigüedad, porque por un lado afirmaba que el humo es tóxico, pero por otro lado, lo permitía.

Será algo difícil de controlar, pero a partir de ahora, los espacios porteños estarán totalmente libres de humo. Habrá que ver, como dijimos antes, cómo se monitorea esto en los espacios más grandes, como los locales bailables, pero eventualmente se llegará a un común acuerdo también con los fumadores que tendrán que entender el efecto nocivo que tiene esta actividad en otros. ¿Qué piensan ustedes sobre la nueva legislación?

Foto (CC): Jon Siegel en Flickr