El 18 de enero de 1986, falleció el guitarrista y cantante Edmundo Rivero, quien supo cantar junto con la orquesta de Aníbal Troilo y también tuvo una notable carrera solista. Lo curioso es que, aparte de los libros y canciones que nos dejó como legado, también fue el fundador de una casa de tangos que todavía funciona en la actualidad: El Viejo Almacén.

El Feo, como se lo conoció popularmente, nació el 8 de junio de 1911 en la ciudad de Valentín Alsina, al sur del Conurbano bonaerense. Creció en el barrio porteño de Saavedra y estudió canto y guitarra en el Conservatorio Nacional ubicado en Belgrano, con orientación hacia la música clásica. Sus primeros pasos en el mundo del tango, los dio junto a José de Caro, uniéndose a su orquesta en 1935.

Más adelante, fue convocado por otros maestros como Horacio Salgán, a quien acompañó desde 1944 hasta 1947, o Aníbal Troilo, quien lo llamó para reemplazar a Alberto Marino. Fue en esa momento donde grabó el tango Sur, junto con otros como El último organito, La viajera perdida, Yo te bendigo. Hacia 1950, decidió lanzarse como solista, participando también en varias películas.

Tiempo después, paseando por el barrio de San Telmo, le llamó la atención la esquina de Balcarce e Independencia. Ahí funcionaba un restaurante, donde antes supo haber un almacén, un hospital, un prostíbulo, un conventillo y hasta un aguantadero de malevos. Es decir, todos los ingredientes que podemos encontrar en más de un tango.

Y así fundó El Viejo Almacén, el 9 de mayo de 1969. Su nombre está inspirado en Sentimiento Gaucho, la canción de Juan Caruso y Francisco y Rafael Canaro, cuyos versos nos cuentan que "En un viejo almacén del Paseo Colón, donde van los que tienen perdida la fe..." Se dice que ese lugar existió realmente, sobre la actual avenida Paseo Colón, por lo cual hacía las veces de homenaje.

Rivero murió un día como hoy, pero hace ya 26 años, mientras que el local cerró por quiebra. Sin embargo, cuando se cumplió el décimo aniversario de su adiós, se hizo la reapertura por iniciativa de Luis Veiga, por entonces presidente de Argentinos Juniors. Aunque no supo recuperar su esplendor, sigue siendo un buen lugar donde encontrar el espíritu tanguero que enamora a porteños y visitantes de nuestra Buenos Aires, además de recordar a un grande de nuestra música.

Fotos: Mosaicos Porteños | Cary Bass