Las demoliciones se están transformando en uno de los temas más controversiales de 2012. No estamos hablando de las demoliciones a edificios históricos, aunque eso también es preocupante. Sino que estamos hablando sobre el peligro que acarrean las demoliciones que no están debidamente supervisadas. El año pasado, un edificio sobre la calle Bartolomé Mitre se derrumbó (como podemos ver en la foto), ocasionando daños materiales y la pérdida de toda una vida para las personas que vivían allí. Para evitar un accidente de este estilo, ahora todas las demoliciones que se lleven a cabo en Buenos Aires deberán estar autorizadas previamente y contar con un control.

Con esta nueva resolución, todos los empresarios de la construcción que estén listos para levantar un edificio deberán informar a las autoridades sobre la fecha de comienzo de las obras, para poder facilitar los controles. Y, además, en el caso en el que sea necesario realizar una demolición de una estructura previa, tendrá que realizarse una inspección para poder autorizarla. Estos requisitos entraron en vigencia el lunes, y fueron sancionados en septiembre de 2010. En ese entonces, se derrumbó un gimnasio en Villa Urquiza (con un saldo trágico de 3 muertos). Sin embargo, el Ejecutivo no llegó a reglamentarlo a tiempo para el derrumbe del edificio de Bartolomé Mitre 1232, que sucedió en noviembre. Este accidente también se cobró la vida de un hombre de 74 años que no escuchó cuando se llamó a evacuar el edificio.

Cuando se consiga el permiso para construir, la empresa de construcción deberá presentar ante la Agencia Gubernamental de Control (ubicada en Perón 2941) los planos de la obra, un seguro de responsabilidad civil por los riesgos que se puedan ocasionar a terceros, y un plan de trabajo donde se aclaren las fechas de las etapas de la obra. Así, se facilitarán las tareas de inspección que tendrá que llevar adelante el Estado a través de esta Agencia. Antes de esta resolución, las obras se podían iniciar en cualquier momento desde que se conseguía la habilitación. Así fue como sucedieron estos desastres, debido a negligencia no sólo de los constructores, sino también de los responsables de controlarlos.

Una de las partes más importantes de la nueva resolución establece que, en caso de que sea necesaria una demolición previa, se deberá pedir una inspección con una antelación de 5 a 30 días hábiles. La demolición no podrá comenzar hasta que la Agencia no haya establecido que se tomaron todas las medidas de seguridad requeridas por la ley, como por ejemplo, el refuerzo de las medianeras de los edificios lindantes. Además, si se planea hacer excavaciones que lleguen a los 4 metros de profundidad, habrá otra inspección obligatoria cuando se llegue al 10% de la ejecución de los trabajos. Si es de más de 4 metros, habrá una segunda inspección cuando se llegue a la mitad de la obra. Todos estos requisitos, por supuesto, son para aumentar la seguridad de las obras, pero veremos si estas inspecciones regulares logran llevarse a cabo.

Foto: Emergencias 103