Una década atrás, allá por 2001, los eventos obligaron a cercar la Plaza de Mayo con vallas. El objetivo era preservar la Casa Rosada de cualquier situación de revuelta que se pudiera producir. Un tiempo después, mientras las cosas se recuperaban, las vallas siguieron presentes, y hoy en día, cuando muchas veces no hay necesidad absoluta de ellas, permanecen sin que nadie sepa muy bien por qué.

Las vallas están ubicadas a lo ancho de la Plaza de Mayo, y la dividen en dos, a la altura de las calles Defensa y Reconquista. El mes pasado, la Legislatura porteña aprobó una declaración en la cual se pedía que el Gobierno de la Ciudad intercediera con el Gobierno Nacional para poder remover definitivamente las vallas de Plaza de Mayo. Por otro lado, algunos legisladores afirmaron que las vallas son puestas y quitadas a piacere, dependiendo de la orientación política de los actos que se llevan a cabo en la histórica plaza.

Esta no es la primera vez que se intenta remover las vallas de la Ciudad. El Defensor del Pueblo Adjunto, Gerardo Gómez Coronado, trató de hacerlo en 2009, sin éxito. El argumento del funcionario fue que las vallas impedían la libre circulación, constituían un elemento antiestético y, finalmente, menoscababan el valor patrimonial de uno de los lugares turísticos e históricos más visitados de Buenos Aires. Gómez Coronado preguntó, un año más tarde, a la Policía Federal sobre la fecha en la que está previsto retirarlas. Esta autoridad respondió que no se han recibido instrucciones para su levantamiento.

Plaza de Mayo se encuentra ubicada dentro del Área de Protección Histórica de la Ciudad, y por ende, todo lo que suceda que modifique aunque sea en lo más mínimo su estructura tiene que estar regulado por ley. No es el caso con las vallas. De acuerdo con muchos legisladores, las vallas están siendo un estorbo para que la plaza pueda ser disfrutada plenamente. Quizás hay que tener en cuenta algunas cuestiones adicionales, y esperemos que la política no se ponga demasiado en el medio. Pero la cuestión de fondo es que ya estamos en condiciones de poder disfrutar a pleno la plaza, ¿cuándo nos dejarán usarla?

Foto (CC): Sebastián Dario