Hace casi tres años, fue el debut de la tarjeta SUBE, un boleto electrónico para el transporte público que evita la necesidad de monedas, entre otros beneficios. Uno de ellos, es la posibilidad de administrar y controlar mejor los subsidios, dándoselos solamente a quienes los necesiten. Por eso, el Gobierno anunció que desde el 10 de febrero, la tarjeta será obligatoria para seguir pagando pasajes subsidiados.

Esto surge de una propaganda donde se explica que, en caso de no cumplir con el trámite antes de la fecha límite, cada viaje que se pague con dinero en efectivo va a costar "más caro". Todavía no se explicó cómo sería ese nuevo cuadro tarifario, que hoy va de $ 1,10 a $ 1,25 dentro de la Ciudad, pero sí se omitió al subte, porque sus tarifas son fijadas por el Gobierno porteño.

Yo uso el sistema prácticamente desde su estreno y casi no tuve problemas, a excepción de algún error de lectura que se resolvió rápidamente. Incluso, el bloqueo por pérdida funciona a la perfección, aunque el reintegro del saldo demora semanas. Quizás, el tema más flojo son los puntos de recarga, por los locales que se quedan sin saldo o quieren cobrar un recargo expresamente prohibido por contrato.

Si necesitan hacer el trámite, que es completamente gratuito y lleva muy pocos minutos, pueden acercarse a un punto de entrega con su DNI o Pasaporte. Algunos ejemplos son las estaciones de trenes, las oficinas de Correo Argentino u OCA y varios centros instalados en la Costa Atlántica para los veraneantes. Aunque no se sabe qué pasará con los usuarios de Monedero, conviene pedir la SUBE, por las dudas.

Seguramente, en los próximos días tendremos más detalles sobre las posibles nuevas tarifas y su implementación. Mientras tanto, los que no están familiarizados, pueden repasar las preguntas frecuentes que preparamos acá en Eterna Buenos Aires. Un dato importante es que necesitaremos mantener siempre el saldo suficiente para viajar, porque no va a ser agradable pagar un boleto más caro y con monedas.

Foto: Argentina.gob.ar